El jueves día 9 de febrero tuvimos la tercera misa mensual colegial. Escribo todavía con ese recuerdo en la "paz monacal" que es un colegio en fin de semana. Es un recuerdo bonito: el feliz encuentro de niños, jóvenes y mayores. Nuestro estilo tiene, felizmente, algunos errores dentro de la búsqueda de espontaneidad. Ojalá llegásemos a vivir con toda naturalidad la presencia de Dios entre nosotros, al igual que abrimos la casa a un amigo de verdad. Pequeños y mayores lo pasaron bien. ¡Cómo no, si compartimos la experiencia de un Dios que se entrega y nos invita a "hacer lo mismo"! Cada uno de nosotros capta esa presencia a su manera, pero la experimentamos "juntos". Ésa es la belleza que buscamos, más que la brillantez de una liturgia enlatada. No nos hemos aburrido: me fijé en muchos rostros.
¡Las semanas pasan demasiado rápidas! He presentado mis últimas sensaciones del jueves pasado porque quiero seguir esta forma de comunicación de nuestra página. Es lenta, no lo es en tiempo real. En la era del "Messenger" ¡este procedimiento de la página Web es casi propio de la época de Pedro Mármol!
Busquemos razones para nuestro encuentro y para animar a otros a acompañarnos. Creo en la familia colegial: somos unos centenares de personas, de todas las edades, comprometidos en la educación, esa tarea que crea lazos tan hondos y duraderos. Hay que apretar esos lazos con frecuencia, o volver a hacerlos cuando se quedan flojos. La familia colegial es como todas las cosas buenas: hay que cuidarlas, el mantenimiento es fundamental, el seguro no cubre todo.
¿Cuál será la dosis mínima para cuidarla? Parece que "una vez al mes" es la posología adecuada para la familia colegial en los momentos presentes, si es que hay que cuidarla "cristianamente". Conservarla y mimarla "al modo cristiano" es hacerlo desde Cristo Jesús. Me parece lleno de sentido que, fuera de las clases y la disciplina y el deporte colegial podamos encontrarnos sin libros, solamente con nuestros rostros, nuestras miradas, nuestros saludos, nuestras voces. Me pregunto cómo ven los alumnos a sus profesores -y al contrario- al "salir de clase", "fuera de la clase". Cómo nos ven a los Padres los padres y madres y cómo les vemos a ellos. Porque en ese momento ya no hay ni padre, ni madre, ni profesor, ni Padre: todos somos la misma cosa. Lo decía Pablo, que ya no había ni judío ni pagano, ni siervos ni señores.
Una característica de nuestras misas colegiales es que cada celebración de fe la prepara un grupo diferente de alumnos: los más pequeños, los medianos, los mayores. (Sueño que algún día la prepararán los padres y madres o los profesores -me dicen que habría que cambiar la hora, porque muchos viven fuera de Valencia). ¿Y qué decir de "los que nos han dejado"? Los Padres del Colegio no lo citamos cada vez que lo tenemos en la imaginación al pasar delante de su cuarto, al recordarle recogiendo los platos en el comedor, al verle en la sala de estar siempre de buen humor y contagiándolo. ¿Sabéis de quién hablo, verdad? "Nuestros" muertos son nuestros. Por eso los recordamos cada mes. Fueron el abuelo, la tía. gentes queridas que nos dejaron huella. Y se lo decimos a todos los que están en la Misa con nosotros: "Mi abuelo se llamaba Paco", "hoy os recuerdo a la Yaya" . No quiero dejar de mencionar las iniciativas pictóricas de los pequeños: ¡cómo colorean!
Paso a otro tema que nos preocupa a los educadores. Lo tenemos en los carteles de la campaña de mentalización de este mes. Lo elegimos por la carencia experimentada cada día: sé más solidario . Creo que si fuésemos solidarios -dejadme que "barra para casa" en los pequeños detalles de la vida colegial- no dejaríamos indiferentemente el papel que otro ha tirado en el suelo. Creo que si fuésemos solidarios seríamos menos crueles con los errores y equivocaciones de los demás, más amables, más comprensivos, menos "pegones" y duros. Todas las campañas mensuales del curso son como una cadena: no se puede prescindir de ningún eslabón. Seamos solidarios este mes, pero también seamos educados y limpios, como buscábamos el mes anterior. ¿Qué "son niños"? ¡Ya lo sabemos! Pero a pesar de ello no van tirando papeles ni comida por sus casas. ¿Por qué en el Colegio? Seguro que no se les deja hablar de determinada manera: ¿Por qué en el Colegio? Seguro que no fomentáis la violencia. ¿Por qué creer que el Colegio es un campo de entrenamiento de fuerzas de élite? Familias, "Help!", ¡ayudadnos!
Los teóricos han escrito sobre la solidaridad orgánica y la solidaridad mecánica. Los políticos la citan en todos sus discursos. ¿Nosotros? Me bastaría que compartiésemos la ilusión de hacer entre todos algo más sólido, más unido y más compacto, pero también más respetuoso de las diferencias que cada uno aporta. Hablamos de solidaridad porque nos hace mucha falta, no porque nos sobre.
Vamos a "hacer solidaridad", en lugar de hablar sobre ella.
Por ejemplo, ahora que se va acercando la cuaresma (1 de marzo), ¿qué podríamos hacer de solidario? La campaña de Manos Unidas contra el Hambre nos ofrece la oportunidad de financiar -manera de ser solidario- un proyecto de humanización. Así lo hemos decidido, por su parecido con nuestro trabajo educativo. Por ejemplo, aulas de alfabetización para mujeres, en un país donde muchas jóvenes de catorce años ya son madres. Chicas de ESO y Bachillerato ¿os imagináis, sin estudios ni formación, en otra cultura y llevando esa responsabilidad y carga, por otra parte dulce y tan bella? ¿Cómo reaccionáis cuando miráis vuestra situación y la de esas niñas-madres? En la cultura de hoy necesitamos gestos duros que nos sacudan. Vamos a hacerlo un día, mejor una noche: ¿nos atrevemos a pasar con pan y agua una noche? Se hace en muchos sitios, como ayuno voluntario. Os avisaremos, porque la "cena" es fácil de preparar: cantaremos, nos haremos próximos a los hambrientos por obligación y pasaremos una "bolsa" (el importe de una cena normal o unas chuches sacadas de los dineros infantiles), rezaremos y nos iremos a casa (Recibiréis más información por carta circular y por la página Web).
Me permito finalmente recordar la posibilidad de acceso más fácil a un ordenador para casa. Es una campaña nacional de la que se pueden beneficiar los alumnos de centros financiados con fondos públicos. Podéis pedir en Secretaría el tríptico informativo.